Tradicionalmente, las autoridades de salud pública se han basado en datos de pruebas clínicas, como la PCR, para monitorear brotes de enfermedades infecciosas. Sin embargo, este enfoque presenta limitaciones. Cuando disminuye el número de pruebas realizadas, por ejemplo, tras un cambio en la política de salud pública o una disminución de la preocupación pública, las estadísticas oficiales pueden dejar de reflejar la verdadera prevalencia del virus. Las infecciones en personas asintomáticas o que no se realizan la prueba no se registran, lo que puede llevar a una subestimación del riesgo de infección.
...han descubierto que, tras la reclasificación de la Covid-19 a un nivel de alerta más bajo en Japón, el número de infecciones notificadas ha diferido significativamente de las elevadas cargas virales aún presentes en las aguas residuales

https://www.consalud.es/pacientes/vigilancia-aguas-residuales-verdadera-magnitud-covid-19.html