Es el virus, no la vacuna ni los confinamientos: lo que las aseguradoras, la ciencia y las personas enfermas nos están diciendo (y los gobiernos y medios callan).
En los últimos meses, se ha endurecido, aún más si cabe, la retórica negacionista que responsabiliza exclusivamente a las vacunas, los confinamientos, e incluso a las mascarillas que salvan vidas, de los aumentos de mortalidad y discapacidad que aún hoy, y desde el inicio de la pandemia de COVID-19 estamos presenciando con desconcertante apatía. Pero la evidencia científica, estadística y la ciencia actuarial indican con claridad otro camino: el verdadero y principal culpable fue y sigue siendo el virus.

Una de las fuentes más objetivas —y a menudo menos politizadas— para conocer el impacto real de la pandemia está en los datos de las aseguradoras de vida y salud, que operan bajo el principio de la ciencia actuarial: un sistema matemático y estadístico que evalúa riesgos financieros basándose en datos duros, sin margen para ideologías. Y sus cifras son demoledoras;
Un 75% más de reclamaciones por fallecimiento

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