
Sabemos cómo detenerlo: - Limpiar el aire en escuelas, oficinas y hospitales. - Utilizar respiradores en aire compartido. - Tome antivirales a tiempo. - Mantenerse actualizado con las vacunas. Podríamos reducir drásticamente la propagación solo con mascarillas, especialmente en espacios cerrados y en el transporte público. Pero no lo hacemos. Porque es incómodo. Lo que me mata es esto: estamos permitiendo que los niños se infecten una y otra vez... dañando su futuro para proteger los egos de los adultos. Eso no es libertad. Eso es rendición. Si todavía ignoras este virus, te han mentido (o te estás mintiendo a ti mismo). La mayoría de las personas ni siquiera se dan cuenta de lo profundamente que les han lavado el cerebro: 1) "¿Covid persistente? ¿No son solo casos raros? Estoy sano, estaré bien". 2) “Tuve COVID varias veces. Parecía leve. No creo que necesite más vacunas.” 3) "¿La gente todavía se contagia de COVID? He tenido resfriados, pero nada grave..." Eso no es claridad. Eso es condicionamiento. Estamos normalizando la discapacidad masiva. No es solo imprudente, es perverso. Si no eres parte de la solución, eres cómplice del daño. Y no, no lo digo a la ligera.
¿Esta traducción es correcta?