¿Crees que es el estrés? ¿La edad? ¿El clima? ¿O peor aún, nada en absoluto? No estás engañando a nadie más que a ti mismo. Tu negación no detendrá lo que viene. Así que, tal vez sea hora de dejar de fingir y comenzar a escuchar. Esto no es un juego. Algunas personas nunca tuvieron otra opción: se infectaron antes de que las vacunas pudieran mitigar lo peor del ataque de este virus. Pero no te engañes. Las vacunas son campos de fuerza penetrables, no varitas mágicas. No impiden que el daño se acumule con cada reinfección. ¿Y este virus? Está minando tu salud de maneras que ninguna cantidad de col rizada, yoga o "buenas vibras solamente" puede arreglar. No estás exento. Esta es la lucha de todos, lo reconozcas o no. No debería ser necesario que este virus arrase tu vida para que te importe, pero si no lo ha hecho ya, lo hará. Así que tal vez, solo tal vez, sea hora de sentarnos, analizar la realidad con detenimiento y empezar a hacer algo (lo que sea) por el futuro al que nos dirigimos todos. Porque no es solo tu futuro el que está en juego. Es el de tus hijos. El de tu pareja. El de tus padres. Y no, no eres invencible. Ni ante este betacoronavirus. Ni ante el daño que nos está haciendo a todos. Se acabó el tiempo. ¿Estás listo para enfrentarlo?
