🤬🏥🤬CUANDO LOS SANITARIOS y gestores se convierten en psicópatas delincuentes crueles al negarse, confundir y retorcer la ciencia respecto a la clásica obligación de controlar infecciones en los centros👇

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Hemos tenido conocimiento de que tienen una política que exige que los pacientes y visitantes sustituyan sus mascarillas en la entrada por una mascarilla quirúrgica, incluso si la mascarilla que ya los protege es MEJOR que la que tienen en el suministro. Esto es absurdo, añade un riesgo innecesario y no tiene fundamento científico.
1.) Los respiradores (KN94, N95, N99, P100) son muy superiores a las mascarillas quirúrgicas. Cualquier persona que los use al ingresar a un centro de atención médica tiene la intención de evitar infecciones respiratorias y/o desea proteger a otras personas de la propagación de infecciones sintomáticas o asintomáticas.
2.) Las mascarillas no están más “contaminadas” que la ropa que llevamos puesta en cuanto a los gérmenes que contienen. Los materiales de la mascarilla atrapan partículas en aerosol en su interior y no hay ninguna razón científica por la que supongan algún tipo de riesgo para el usuario o para otras personas.
3.) Solo 1 de cada 10.000 infecciones por Covid no se transmiten por superficies (fómites). ¡Se transmiten por el aire! Las infecciones pueden ocurrir en menos de 2 minutos, en el tiempo que lleva quitarse la mascarilla y reemplazarla por una nueva.
4.) Los centros de atención médica deben priorizar las prácticas basadas en evidencia. Exigir el reemplazo de respiradores de alta calidad y bien ajustados (como los N95) por mascarillas quirúrgicas va en contra de la evidencia científica actual y de las mejores prácticas recomendadas por las autoridades de salud pública para prevenir la transmisión aérea.
5.) Residuos e impacto ambiental. Obligar a los pacientes y visitantes a desechar sus propias mascarillas de alta calidad y utilizar mascarillas quirúrgicas desechables aumenta innecesariamente los residuos, lo que resulta contraproducente para los esfuerzos de sostenibilidad en los entornos sanitarios.
6.) Comodidad y cumplimiento. Obligar a las personas a cambiar sus respiradores personales, que suelen ser más cómodos y ofrecen un mejor sellado, por mascarillas quirúrgicas de ajuste holgado puede generar incomodidad y un menor cumplimiento del uso de la mascarilla durante la visita.
7.) Mensajes inconsistentes. Esta política genera confusión y socava la confianza pública. Si se le dice al público que los respiradores de alta filtración brindan la mejor protección, pero luego se los reemplaza en el hospital por mascarillas de menor calidad, se envía un mensaje contradictorio sobre las prioridades de seguridad. 8.) Poblaciones vulnerables en riesgo. Los hospitales atienden a poblaciones inmunodeprimidas y de alto riesgo. Obligarles a usar mascarillas menos protectoras aumenta el riesgo de infección, lo que podría provocar complicaciones de salud evitables o incluso la muerte.

8.) ¡No hay requisitos de uso de mascarilla! Los pacientes y visitantes que optan por usarla REDUCEN el riesgo para los demás. No proteger a los pacientes al no usar mascarillas en los centros de atención médica es una mala praxis médica. “No hacer daño”.

¿Esta traducción es correcta? (GOOGLE)