Ya pasó casi la mitad del año y siguen en crecimiento las “fiestas tóxicas” que se realizan de manera espontánea en plazas públicas, con enorme afluencia de adolescentes y jóvenes que concurren para escuchar música y bailar, pero también para consumir alcohol y todo tipo de drogas. Una organización civil advirtió, en ese sentido, que hay unos 1.500 encuentros de estas características cada fin de semana en plazas del país.
